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jueves, 25 de julio de 2013

Parecía un atentado

Las primeras imágenes del accidente ferroviario de Santiago sugerían, en una primera impresión,   la existencia de un atentado terrorista: un vagón, y sólo uno,  estaba absolutamente astillado, otro había pegado un salto de más de cinco metros, mientras los demás permanecían, en comparación, casi intactos. La vía es nueva, menos de diez años, construida con parámetros  de altísimo rendimiento, y los trenes van dotados de sistemas electrónicos que impiden el exceso de velocidad. Cuando un tren descarrila no suele producirse encabalgamiento de vagones, eso ocurre con los choques, y los desplazamientos son hacia el exterior de la vía, no hacia arriba: uno de los vagones, y solo uno, parecía destrozado desde el interior, así es que pensé en una bomba, seguramente islámica, en las vísperas de Santiago matamoros, pero parece que me equivoqué. 
Además, me extrañaba enormemente el súbito e insistente interés en atribuir el accidente a un descarrilamiento por exceso de velocidad y la celeridad con que Interior se apresuró a descartar un atentado, en fin, que todo me hacía sospechar.
Hoy ya se saben más cosas, el posible atentado no ha sido reivindicado, el maquinista declaró, al parecer,  ir a una velocidad inadecuada,.... pero entonces surgen otras preguntas acaso más comprometidas: ¿No funcionó el ERMTS sistema que impediría el exceso en la marcha del tren o no está instalado en esa zona? ¿Cómo es posible que haya una curva de limitación a 80 por hora en un trazado de alta velocidad y no se evite que los trenes puedan llegar con exceso de velocidad viniendo de una recta en la que pueden ir a más de 250 por hora? ¿Qué pasó en Santiago? Tenemos derecho a saberlo.
Bibliotecas sin libros

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Eso eran los trenes de la Dictadura, que iban mucho mas despacio.

José Luis González Quirós dijo...

Para anónimo: Pasaba igual con los trenes de las democracias de los años 50, creo. Saludos

A. Aghini dijo...

Se me ocurren dos ideas:

1/ Con la crisis, igual no se han destinado los fondos necesarios para la adecuada verificación/conservación/revisión de los sistemas reguladores de la velocidad, o se han sisado (por otro lado, desconozco si el maquinista pudo hacer más, pero por pura lógica si éste percibe excesiva velocidad, los sistemas ¿no deberían permitir una actuación de urgencia del maquinista?).

2/ Con la infame chapuza del 11M (ahora, oficialmente, ni hay autores materiales ni intelectuales de la matanza, ni se conocen las motivaciones...) es lógico que ante accidentes como el de Santiago planee la sombra de la duda. La justicia implica, entre otros aspectos, sentimiento de protección y seguridad de la ciudadanía, lo que (también) importa a un rábano a La Casta Política, y a los Jueces, Magistrados y componentes del CGPJ sometidos a la corrupción. ¡Qué bien vamos!

Anónimo dijo...

JoseLuis: en esta noticia no fui exactamente anónimo http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1975/04/26/101.html pero gracias a que escribieron mal mi apellido, aprendí con 15 años que no todo lo que estaba impreso era cierto. --mbj

José Luis González Quirós dijo...

Para Anónimo: creo que he adivinado su nombre y que iba con persona muy cercana, de los mismos apellidos. Efectivamente lo impreso no tiene que ser cierto, muchas veces no lo es, ni tampoco preciso, basta una letra para estropearlo todo, ... y empleamos muchas. Un saludo y me alegra que saliera con bien de aquel alcance

Ramon dijo...

Fantastic!