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martes, 9 de julio de 2013

Rotundamente

El comunicado del PP afirma rotundamente que la contabilidad oficial es la contabilidad oficial, lo que no se entiende es la necesidad de afirmarlo porque se trata de una evidencia. Ahora bien cuando se invocan evidencias tontas para tratar de disimular o disipar evidencias, más discutibles, sobre prácticas ilegales, es de coña suponer que con eso se prueba nada. Es la segunda edición del "destape" de la declaración de la renta de Rajoy, una segunda oportunidad para tomar por tonta a la opinión y dar muestra de lo poco que les importa a algunos su propia honorabilidad. Es evidente que Bárcenas tendría que probar lo que afirma, y cabe suponer que los ministros que, supuestamente, cobraron dineros ilegales no serían tan tontos como para firmar, de manera que es posible que de aquí no salga excesiva novedad judicial, pero el retrato social de todo un grupo ha quedado bastante bien acabado, y no es para estar contento. Alguien debiera tener un gesto de dignidad y valor por todos nosotros, por la España en la que dicen creer y la libertad y la decencia que dicen defender, pero no tengo grandes esperanzas de que se dé el caso.
Relojes inteligentes y phablets

1 comentario:

Verdejo Montón dijo...

No parece descabellado pensar que sí hubo cobro ilícito de dinero por parte de altos cargos del PP, que pensaban que no trascendería y, por si acaso, estructuraron el proceso de modo que no pueda probarse nada, al menos en cuanto a la demostración fehaciente de dichos cobros. Imagino que los perceptores de ese dinero están tranquilos porque saben que saldrán de rositas. Y en cuanto a la repercusión pública, sin mayor problema: los medios generalistas obrarán sin honestidad (desinformando, en definitiva), y la ciudadanía, sin interés para formarse una opinión bien fundada ni acudir a las fuentes rigurosas de información para ello, no castigará a los culpables; sin darnos cuenta, contribuimos eficazmente a la supervivencia de un sistema polìtico corrupto y, a efectos, impune (que, por supuesto, seguirá).
Ojalá suceda algo que rompa, para bien, tal dinámica. Pero no será por iniciativa del pueblo español, incompetente para ejercer la soberanía que la propia Constitución nos reconoce.