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viernes, 2 de agosto de 2013

De partido a mafia

La diferencia entre una mafia y un partido democrático es muy simple: en las primeras no hay otra ley  que el silencio y la lealtad al que manda; en los segundos, hay que asomarse al mundo exterior, las leyes vigentes se toman en serio y son los electores, sus deseos, sus creencias y el contrato electoral el que puede regir la conducta del partido y de sus miembros. Vista esta pequeña pero sustancial diferencia, analícese lo que pasa y que cada cual decida lo que hay que hacer. El porvenir de la democracia no depende de lo que vaya a pasar, sino de lo que queramos hacer. La lástima es que las mafias son invenciones autóctonas, mientras que los partidos siempre han sido un poco exóticos, pero alguna vez habrá que cambiar esto, digo yo. 

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4 comentarios:

A. Aghini dijo...

Creo que, entre la firmeza de la mayoría parlamentaria del PP (por supuesto, piensan más en sus intereses que en los de la ciudadanía... hasta que comprueben que por eso mismo acaban en el abismo) y la falta de cultura socio-política de gran parte de la ciudadanía (¡cuántos creen que lo mejor que pueden hacer es abstenerse, renunciando a su única arma para enfrentarse a La Casta Política!), hasta que no se dé una situación absolutamente extrema en lo político, lo social y lo económico no espabilaremos. Pero creo que a ello llegaremos (quizá más pronto que tarde). Como siempre, hasta que no nos veamos en el fondo del precipicio no nos daremos cuenta de que nos hemos caído. La incultura nos vuelve esclavos del adverso destino que nosotros solitos nos forjamos.

cantueso dijo...

Así la diferencia entre la mafia y un partido queda muy bien definida. Conviene aprendérsela de memoria, porque a mí, más que mafia, me parecen Lumpen que en alemán son individuos que se venden y se compran sin más.

José Luis González Quirós dijo...

Para A. Aghini. Espero que nos demos cuenta antes, que la feliz coincidencia entre intereses y valor nos evite la absoluta hecatombe, pero, como usted, no estoy seguro de que vaya a ser así.

José Luis González Quirós dijo...

Para Cantueso. En España, el mal es muy viejo, la mafia es un código de conducta de los poderosos desde tiempos del antiguo régimen, y no me refiero a Franco, sino a los Austrias. En España nunca ha habido una revolución, cualquier intento fue abortado, y eso se nota: el poder tiene más soltura que en casi cualquier otro sitio.