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sábado, 3 de agosto de 2013

La España de Quevedo

Un hermoso artículo, en La Vanguardia, de Juan José López Burniol recuerda, con la vieja esperanza de los buenos españoles, que la vida siempre sigue, y lo recuerda al hilo de una estupenda, y breve, reconstrucción de la aguda percepción quevediana de que algo irremediablemente malo estaba corroyendo lo que pudo, por un tiempo,  ser un imperio admirable. Se trata de un paralelo, evidentemente, pero Quevedo tenía razón porque era un pesimista lúcido. Aquí hay quienes no perciben todavía que algo irremediable está en marcha, aunque yo, como el culto notario catalán, siempre confío en la vida, gracias a Quevedo, entre otros.
Un teléfono nuevo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizá algo irremediable hará añicos el problema político, pero ¿y el problema económico en el que nos han metido esos mismos para los que sus sobresueldos son sólo una ética sisa?
http://www.caffereggio.net/2013/08/01/salirse-o-no-del-euro-un-debate-necesario-de-vicenc-navarro-en-publico/

cantueso dijo...

Maybe that life in the pueblos never changed as much as in the cities, and so they might recover more easily.

When I lived in a pueblo, my impression was that people had their TV on even more than city people, but they did not watch it. It was to them more like a radio. That way it would have been somewhat less corrosive.