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miércoles, 2 de octubre de 2013

Euforias

El Gobierno muestra una especie de euforia contenida, a la espera de que sea contagiosa. Supongo que el sistema nos recuerda a algo, que no sirvió para nada. Me encantaría que el gobierno acertase, por nuestro bien, no por el suyo, pero me temo que tendré que abrigar otros sentimientos, además de confirmarme en la mala opinión que tengo de este equipo y de su líder. 
Hablar y consultar un dato, un número de circo

2 comentarios:

A. Aghini dijo...

Y, aunque no soy ningún economista, creo que la estrategia de Rajoy es inútil porque el problema es endógeno; o sea, interior (urgente recorte del gasto superfluo en las Administraciones, entre otros aspectos de dicho problema interior) y una presunta bonanza de la situación económica internacional es un factor exógeno que iba a incidir favorable, pero sólo ligera y pasajeramente en la situación del problema. Estoy convencido de que Rajoy, Montoro, el Secretario de Estado de Hacienda y muchísimos técnicos de la Administración General del Estado lo saben, y por una incalificable falta de ética y de respeto a los intereses de la ciudadanía perseveran en mantener un gasto superfluo que está hundiendo al país (deuda pública insostenible), en benficio de sus propios intereses.
Ojalá la ciudadanía no siga obviando la situación y reaccione echando a Rajoy a patadas del poder. No tanto por él, sino sobre todo por la cuenta que nos tiene a nosotros.

José Luis González Quirós dijo...

Totalmente de acuerdo: confían en que una mejora de la economía, como sucedió en 1996 permita devolver la deuda a límites razonables, pero no es posible repetir aquello: el gasto público es mucho mayor ahora que entonces y las circunstancias económicas enteramente distintas, no habrá otro milagro basado en el crédito barato.