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viernes, 27 de diciembre de 2013

El cierre de La Gaceta

Siempre da pena la desaparición de un periódico de papel, y en el caso de La Gaceta, mi pena es mayor porque, de vez en cuando, acogía mis textos. Sin embargo, por encima de los errores que se hayan podido cometer, de la crisis económica, y de la escasez de lectores, tres temas que podrían ser diez, lo lógico es que el papel de periódico perezca. Deseo, pues, buena vida y mejor inteligencia a La Gaceta digital, a ver si consigue el éxito que estuvo a punto de lograr en papel, antes de iniciarse el declive económico de un grupo tan singular y atrevido como innovador.
 Difícil elección

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado profesor:

Parece convencido de que el papel de periódico desaparecerá, como apunta aquella fatídica previsión de Ross Dawson. Pero, ¿no se dijo lo mismo de la radio al llegar la televisión? ¿o del cine? ¿o de los vinilos con la llegada del CD?

Quizá, como apuntan algunos, el diario impreso quede para esos pocos que buscan aún una información de calidad. Y sí, sabe Dios que mucho tendrían que cambiar los diarios españoles para ofrecer tal cosa.

Comparto con usted el pesar del cierre de La Gaceta, aunque sólo sea porque soy un periodista en paro (explotado bajo la denominación eufemística de 'becario', más bien).

Saludos de un ex-alumno.

José Luis González Quirós dijo...

Me alegra que un ex alumno me lea, aunque sea de vez en cuando. Creo que las analogías que invoca no son concluyentes, y que, salvo que es encuentre un sistema de costos hoy no imaginable, el papel desaparecerá en los periódicos y en los libros, aunque todavía quedan coches de caballos en las ciudades turísticas, pero poco más que eso cabe esperar. El problema no es de calidad, sino de costes. Feliz año

José Luis González Quirós dijo...

Me alegra que un ex alumno me lea, aunque sea de vez en cuando. Creo que las analogías que invoca no son concluyentes, y que, salvo que es encuentre un sistema de costos hoy no imaginable, el papel desaparecerá en los periódicos y en los libros, aunque todavía quedan coches de caballos en las ciudades turísticas, pero poco más que eso cabe esperar. El problema no es de calidad, sino de costes. Feliz año