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lunes, 13 de enero de 2014

Sobre el aborto: un consejo que me piden en Dontknow

Un aborto no es una interrupción voluntaria del embarazo, como se suele calificar de manera escasamente inocente. Cualquier interrupción permite una reanudación, el aborto es irreversible, no interrumpe sino que destruye una vida que reúne condiciones para llegar a plenitud con el apoyo de la madre.

Es muy frecuente tratar de engañarse cuando se hace algo que no se debiera hacer, y es evidente que no se deberían eliminar seres humanos tan indefensos. Se trata, pues, de una acción que es plenamente condenable desde un punto de vista ético, porque sin duda alguna se causa mal a alguien inocente, aunque ni siquiera sea capaz de saberlo por no ser todavía plenamente consciente. Lo que ocurre es que en las sociedades contemporáneas el aborto se ha convertido en una práctica relativamente frecuente, pero la frecuencia de una acción no nos dice nada de su calidad moral. Me parece, pues, que desde el punto de vista ético, el aborto no tiene defensa.
La insensibilidad social hacia el aborto ha hecho que en una buena parte de las sociedades contemporáneas, el aborto esté despenalizado y, en efecto, parece bastante implausible la idea de encarcelar a una mujer por tal causa. Pero confundir que algo esté despenalizado con el que sea un derecho es dar un paso que no es fácilmente justificable si no es retorciendo excesivamente las palabras, una argucia que siempre ha sido del gusto de sofistas y demagogos. Así pues, el hecho de que exista una despenalización total, o prácticamente total, del aborto no dice nada respecto a su calidad moral. Es importante tener en cuenta la distinción entre acción inmoral y acción delictiva: por ejemplo, mentir será siempre inmoral, pero hay infinitas ocasiones en que no hay forma de considerar la mentira como un delito.
Una mujer joven que se encuentra embarazada debe decidir entre quitar de en medio a un ser inocente, que puede complicarle mucho la vida pero que es distinto a ella, o asumir que la vida y su conciencia le piden algo que es distinto a la conducta hedonista y egoísta más habitual, que dedique parte muy importante de su tiempo y de su futuro a cuidar a esa criatura que no es fruto de su decisión, pero sí de su conducta y de su naturaleza. No todo lo que hacemos y nos pasa depende de nuestras decisiones, nuestro corazón, por ejemplo, no nos consulta para seguir latiendo, ni seguirá haciéndolo cuando no pueda por más que nosotros pudiéremos desearlo.  La vida se compone de muchas decisiones que no querríamos tener que tomar, pero que no tenemos otro remedio que tomar. La sociedad se ha organizado para que la crianza de un hijo sea responsabilidad de un matrimonio y de una familia, pero la naturaleza pone en la realidad nuevas criaturas conforme a reglas que no dependen estrictamente de nuestro deseo. Una mujer embarazada se encuentra ante una responsabilidad tremenda y aunque en las sociedades actuales se tienda a mirar para otro lado si esa mujer decide abortar, esa decisión no es cualquier cosa, ni desde el punto de vista moral, ni desde el punto de vista psicológico.
Hay quienes pretenden que se trata de una decisión tan trivial como quitarse un tumor o hacerse una operación de estética. Eso sólo puede sostenerse a cambio de una gigantesca maniobra de ocultación, a base de despersonalizar al hijo no nacido, a base de no mirarle a la cara, que la tiene, o de creer que en la vida lo único que cuenta es el deseo y no la realidad. Por eso hay que suponer que la decisión de abortar puede acabar saliendo muy cara, porque hemos apostado por el interés egoísta de una vida sin complicaciones frente al reto de cuidar y hacer crecer a una nueva persona, y no a una persona cualquiera, sino a un hijo que la realidad ha puesto en nuestro camino sin nuestro consentimiento. Son muchas, sin embargo, las cosas que nos acontecen sin consentimiento y sería enteramente erróneo considerar que una vida libre es aquella que no nos supone ninguna atadura.

Mi consejo sería inequívoco, tener el hijo, cuidarlo y amarlo. Esa elección es también una lección de vida: que las decisiones tienen consecuencias, que no estamos solos, que no se puede vivir sin alguna especie de entrega, sin amar, y amar a un hijo no es tarea fácil, empieza por tener que aceptarlo como se nos aceptó a nosotros y por eso vivimos.
Kurzweil imagina

5 comentarios:

A: Aghini dijo...

Plenamente de acuerdo con usted, sr. Glez. Quirós. Aún más: si no se quiere el hacerse cargo de la criatura, la madre no tiene más que entregarlo en una inclusa. Por lo menos, se dará la oportunidad a la criatura de vivir y de forjarse un futuro. Todo, antes de abortar.
Esta es una de las razones por las que no me convencen ni UPyD ni Ciudadanos. Ojalá surja un partido liberal que defienda las ideas que expone sobre el aborto; personas como yo (y creo llegamos a ser unos pocos millones) necesitamos un partido así para no tener que votar con la nariz tapada a Ciudadanos o UPyD.

cantueso dijo...

¿Si ella no puede mantenerse a sí misma? --

Pero según las estadísticas, en condiciones normales el factor económico es un pretexto. Así por ejemplo, la natalidad descendió durante la burbuja.

Y nadie habla de lo dificil que es vivir sin dinero en una ciudad.

José Luis Cerdán Vallejo dijo...

Tengo una amiga que es madre de un paralítico cerebral, su máxima preocupación desde hace años es pensar que va a ser de su hijo cuando ella se muera. ¿Lo cuidarán los ético-moralistas?.

John Doe dijo...

La excusa de que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo no vale, en este caso está decidiendo sobre la vida que hay dentro de sí. La mujer es sólo el recipiente y portador de esa vida y por lo tanto no tiene derecho a terminar con ella. No es como intentar quitarse unas varices o el apéndice que sí son parte de su cuerpo y que no tienen vida propia. Un saludo

Anónimo dijo...

Respetando su manera de pensar, debo decir que no la comparto por una cosa, espero darle que pensar ya sabiendo el compromiso que tiene con un partido político de reciente creación llamado VOX.
Me gustaría recordarle que vivimos en una sociedad capitalista, en una sociedad capitalista que compite, donde unos ganan y se enriquecen y otro muchos se mueren de hambre. Como decirle a una mujer, en una sociedad así que tenga un hijo, que lo ame y lo cría aunque eso signifique perder, aunque eso signifique tener que buscarse la vida y pelear muy mucho para poder comer ella y el bebé.En una sociedad que deja morir de hambre a miles de personas y que explota a otros millones cada día. No sé si usted está familiarizado con una novela llamada Canción de Fuego y Hielo cuya adaptación televisiva es la serie Juego de Tronos, bien en ambas hay un personaje que se llama Eddard Stark, él tiene un concepto de la ética muy kantiano, siempre hace lo que tiene y debe hacer, el deber es lo primero, creo que en ese sentido podría le entender, bien, en la primera temporada este personaje muere. No voy a entrar en más detalles, simplemente le diré que muere y muere por todas las acepciones que acometió llevado por la idea del deber. Tampoco quiero decir con esto que sea algo erróneo lo qué hizo, ni que no fuera admirable y he de decirle que con mucho es uno de mis personajes preferidos. Lo que quiero decirle con esto es que hay una cosa que se llama prudencia, que Eddard no tuvo. No dejar abortar a una mujer puede, aunque sea en mínimos casos provocar la muerte de una mujer, en este caso no será por falta de prudencia suya, sino por el concepto de ética por encima de todo que algunas personas como usted defienden. No podemos obligar a engendrar un hijo a una mujer mientras no podamos asegurarle que ella y su hijo tendrán una buena vida. Dentro de eso es cierto que hay mucho que discutir. Creo que en esta sociedad hay que darle libertad a la mujer, puesto que no podemos culparla de elegir la prudencia, ya que la falta de esta puede llevarnos a grandes apuros. Libertad de decidir. educación y un mundo mejor es lo que hemos de dar a las mujeres para que puedan traer niños al mundo. No se puede estar a favor del nonato sin quitarle a la mujer, ni viceversa en esta sociedad. Quizás el problema sea la sociedad, que, por lo que he podido ver en la poca información que tengo de VOX, usted defiende. No podemos negarle la prudencia a nadie, la prudencia es lo que nos mantiene vivos, eso es casi como matar.