Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

lunes, 31 de marzo de 2014

Democracia interna

La democracia interna puede parecer un imposible, y lo es para cualquiera que no comprenda que la política nunca puede consentir en hacer exactamente lo que cada cual crea, piense o quiera. La política es colaboración, atención mutua, debate civilizado, hablar y escuchar, y para eso existen los partidos, para hacer exactamente esa mediación que es imprescindible en las sociedades complejas: así funciona en los países con democracias sólidas y sociedades exigentes, en Inglaterra, en EEUU, en Alemania o en Finlandia. Aquí apenas hemos empezado y hay que hacerlo, empezando por no negar las dificultades y los problemas. Cuando no hay democracia interna se aplica el criterio del líder y a callar, y por ese camino se puede llegar, y siempre se llega, a lo que ahora tenemos, a hacer lo contrario de lo que se dijo, a mentir, a tratar de justificar lo injustificable. En cambio, mediante el debate razonable se pueden armonizar las distintas posturas que existan y encontrar la que más convenga a las convicciones y principios del grupo. Es claro que hay quienes piensan que un partido no puede tener opiniones, que todo lo que no sea defender sin la más mínima concesión lo que cada cual tiene por cierto no vale. Tenemos mucho que aprender: la política no consiste sólo en principios y en enfrentamientos, eso es lo que pensaban los comunistas, una lucha a muerte entre el bien y el mal, sino que requiere del diálogo, de la comprensión, del debate, de la negociación y la búsqueda de compromisos, y eso es una tarea que compete a todos porque es la urdimbre básica de una convivencia civilizada. Espero que aprendamos a hacerlo, respetando siempre el punto de vista ajeno al tratar de promover el propio, sin imposiciones ni dogmatismos que están fuera de lugar en un debate entre personas que comparten los principios que les han llevado a unirse para trabajar juntos por su patria. 

domingo, 30 de marzo de 2014

Vergüenza


Uno de los mayores embustes de la política entendida como mera gestión es que pretende marginar por completo los sentimientos que son tan motor de la acción, al menos, como las mejores razones. El ejemplo más fácil de reconocer es el del olvido del patriotismo, nunca se nos recuerda que tenemos obligaciones con la patria, con nuestros hermanos, sólo se nos dice que tenemos derechos y que el Estado nos los va a garantizar y eso, además de ser falso, desmoviliza completamente a los ciudadanos que pasan a esperarlo todo de los demás, en lugar de luchar por sí mismos, por ellos y para ayudar a todos, en especial a quienes más lo merezcan y más lo necesiten.
Otra cosa que se nos oculta es que vivimos de prestado, que somos irresponsables porque gastamos lo que no tenemos. A comienzos de 2009, el sector privado tenía una deuda insoportable, pero, el esfuerzo de todos, ha conseguido reducir la deuda privada en cerca de 380.000 millones de euros, casi un 40 por ciento del PIB de 2013. El sector público, por el contrario, ha incrementado su deuda en  unos 557.000 millones de euros, bastante más del 50 por ciento. A mi esto me da vergüenza, no quiero seguir contribuyendo a que, como españoles, vivamos a costa del ahorro de otros, de los finlandeses, los alemanes o los belgas. No solo me da vergüenza sino que me da miedo porque nos llevará, indefectiblemente, a la ruina colectiva. ¿Por qué sucede esto? Porque tanto Zapatero como Rayoy y Montoro son hábiles mintiendo. Lo que ya no entiendo bien es que los españoles que votaron al PP para acabar con  las políticas de ZP no se den cuenta de que no pueden seguir apoyando a quienes siguen haciendo lo mismo: por esto me fui del PP, porque me daba vergüenza contribuir a ese engaño miserable y aplaudir a quienes me proponen que los españoles sigan viviendo del engaño y gastando lo que no tienen. Por eso estoy en VOX. 

sábado, 29 de marzo de 2014

En Palencia, treinta años después



El jueves estuve en Palencia presentando VOX, como en 1982 estuve presentando el CDS. Ha pasado el tiempo, pero las preocupaciones son las mismas, España, la libertad, la democracia, la decencia, la convivencia, el progreso. Estamos mucho mejor, desde varios puntos de vista, pero estamos peor porque muchos españoles no le ven salida al estancamiento político y la corrupción que se han adueñado de todo. Contra eso hemos de luchar, a favor de la esperanza, sin miedo, convencidos de que lo decimos a los españoles será escuchado, porque no queremos engañar a nadie, sino ilusionar  de nuevo con un proyecto ambicioso, de libertad, de trabajo y de política transparente, patriótica y honesta. 

miércoles, 26 de marzo de 2014

Policías y ladrones

En las películas americanas hay policías corruptos, pero siempre ganan los buenos, y si no ganan es porque los malos han sido muy listos, lo que no es poca moraleja. En las películas españolas, salvo excepción, los policías suelen ser torpes y horteras, así los imaginan los genios que han llevado a nuestro cine a la cumbre. Pero ahora la realidad, en manos de un ministro sorprendente, por decirlo suavemente, empieza a parecerse a esas caricaturas: resulta que los manifestantes pegan a los policías, y luego dicen que aquí no inventamos nada. Algo huele a podrido cuando los policías son las víctimas y cuando los agresores pretenden defender lo que realmente atacan, a la democracia y al pueblo. Estoy con la policía hasta cuando me multa, aunque en este caso, lo reconozco, un poco a disgusto, y por eso me parece lamentable que se deje a los policías a merced de los bárbaros, que los jueces se la cojan con papel de fumar ante los que han descalabrado a guardias y que esto pueda volver a suceder en cualquier momento, tal es el prestigio y el honor que se ha reservado a la violencia política en España. Es hora de acabar con eso y de que la policía sepa que puede confiar en todos nosotros porque actúa en nuestro nombre y para defendernos.

domingo, 23 de marzo de 2014

El definitivo adíos

Hace apenas unas horas que ha muerto Adolfo Suárez. Algunos recuerdan lo mucho que le criticaron quienes ahora le aplauden, yo creo que nunca es tarde si la dicha es buena, y que Adolfo Suárez se alegrará de esas conversiones tardías, incluso si un poco hipócritas. Él fue un gran político porque fue capaz de ultimar una gran tarea, y lo hizo acertando a representar el deseo de una inmensa mayoría de españoles que querían mirar hacia adelante y vivir en paz, hacer normal lo que debiera ser normal, convivir con libertad y respeto. Es obvio que hay quienes no le han hecho caso, ni entonces, ni ahora, pero Suárez sabía que la unanimidad no es de este mundo, en las democracias, por lo menos. Frente a la política que parece ejecutar un guión, Suárez tuvo el valor de improvisar, de atreverse a lograr lo que era casi imposible. Ahora tenemos delante unos problemas no mucho menores que en 1976. Espero y deseo que tengamos los políticos valientes y capaces, flexibles, cuando sea el caso, para que España no vuelva otra vez a embarrancarse, y es obvio que para evitarlo no basta con repetir cada día lo mismo, o con mirar para otro lado. Hay que tener convicciones, saber defenderlas, pelear por ellas, pero saber que el mundo no se cierra sobre nosotros, que existen los otros, y que, dentro de las reglas de juego de la democracia, hay que tratar de componer todas las fuerzas para que sirvan a la patria común, eso es lo que intentó hacer, con bastante éxito, el presidente que ahora nos deja. Hay que tener valor, como hizo él, para desembarazarse de fórmulas que ya se ha visto que no funcionan, y no tener la cobardía de refugiarse en los tópicos que tanto se repiten para que no veamos claro qué es lo que hay que cambiar, para acertar a hacer, una vez bien asentada la democracia,  una España más inteligente, más ligera, menos gravosa, capaz de progresar sin quedarse varada a la vera de la corriente de la historia. Entre todos tenemos que hacer real la España posible, eso es la política.

sábado, 22 de marzo de 2014

La lección de Suárez

Cuando parece que Adolfo Suárez está a punto de dejar este mundo creo obligado subrayar cuál fue su verdadera lección: que la democracia y España estaban por encima de sus intereses propios, del legítimo interés de su partido, de la UCD, en mantener el poder y en gobernar conforme a sus criterios. Se trata de una lección moral de importancia capital en una sociedad poco acostumbrada a la democracia. Ojalá la aprendamos, también en VOX. Siempre se tiene derecho a discrepar, pero nunca hay que perder de vista lo que es verdaderamente importante, la democracia misma y España. 
Espero que el ejemplo de Suárez y su capacidad de sacrificio sean un estímulo para la generosidad y la grandeza de los españoles de ahora y del futuro.

viernes, 21 de marzo de 2014

Envidia sana

En VOX transcurre con normalidad el proceso de primarias, la campaña, el voto telemático, y mañana será el voto directo en urna , para proceder luego al recuento de los dos sistemas (puesto que no ha habido peticiones de voto por correo, España con VOX se moderniza) y proclamar las candidaturas vencedoras.
Esta mañana, en un seminario académico, varios profesores me han dicho que les daba envidia y que esperaban que se generalizase el sistema, lo que sucederá tarde o temprano, en especial si los españoles, como espero pase, nos premian con un voto mucho más generoso que el que algunos, pesimistas, conformistas, temerosos y cínicos, se esperan que tengamos. 
El profesor Ariño, que ha escrito un estupendo libro (Regenerar la democracia, reconstruir el Estado. Un programa de reformas políticas), con el que estoy completamente de acuerdo, es optimista pese a lo duro del diagnóstico, que yo comparto, pero eso es lo característico de VOX, ver los problemas en toda su crudeza y atreverse con ellos, sin falsas disculpas, sin derrotismo, con coraje y con pasión.  En estas elecciones primarias hemos empezado a construir un partido que cambiará el panorama político español, ahora y para siempre. 

miércoles, 19 de marzo de 2014

San José

Resulta que creo que es un honor llevar el nombre de un santo tan admirable, y felicito desde aquí a todos los que comparten conmigo este nombre tan olvidado. El evangelio de hoy dice lo siguiente: "Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto". 
La ejemplar conducta del santo suele resultar difícil de entender, pero es lógica y caballerosa, no quiere causar daño, ni siquiera se atreve a juzgar, simplemente decide apartarse hasta que recibe un aviso del Espíritu Santo que seguramente le llenó de consternación y de orgullo.  Hoy en día está muy de moda indignarse y protestar, y no se entiende la conducta humilde del santo. Se protesta, incluso, cuando el motivo de queja nos es completamente ajeno, porque protestar trae prestigio, suele tenerse por seña de integridad y de valor, aunque lo sea muchas veces más de hipocresía. A este respecto os aconsejo que veáis Filomena la espléndida película de Stephen Frears, recién estrenada. Filomena, que ha sufrido de manera injusta y escasamente comprensible, sabe perdonar, mientras que el periodista progre es el que quiere montar la marimorena a costa de algo que no le ha pasado a él, pero le sirve para ir por la vida presumiendo de su excelencia, de la belleza de su alma, algo que nunca se le ocurriría al bueno de San José, tan integro y tan valiente como poco dado al espectáculo. 


martes, 18 de marzo de 2014

Tres definiciones de la política

Creo que era Burke quien consideraba que la política es la más noble de las actividades humanas, pero no se fíen de mi memoria y mi escaso conocimiento del pensador británico. Es claro, sin embargo, que también puede ser lo peor, y esa es la imagen que predomina aquí y ahora. Para darles qué pensar me remitiré a tres ideas clásicas, o no tanto, que me gustan, unas más que otras. La primera es de don Antonio Maura, y dice que en política se pueden corregir los desaciertos y enmendar los errores, pero nunca se recobran las oportunidades. Tenemos que saber leer el momento, digo yo, porque no pasará dos veces. Otra es de Ortega y se refiere, en cierto modo a lo contrario, al oportunismo, al vivir al día, olvidándose de lo esencial: dice el filósofo español, "en política, "vivir al día" es casi inevitablemente morir al atardecer, como las moscas efímeras". Siempre he creído que vivir pendiente de la imagen, que es muy tornadiza, tiene este coste tan melancólico. Por último, una de Miguel de Espinosa, un autor cuya prosa admirable  me ha recordado la lectura del libro de Alfonso de la Vega (En las orillas del Ser) que el autor tuvo la gentileza de regalarme en Oviedo, el pasado sábado, tras la presentación de Vox. Dice el gran Espinosa que la política es la simpatía del poder hacia sí mismo, una definición cínica hecha en pleno letargo del franquismo, pero que, por desgracia, sigue teniendo vigencia. No está mal que los que nos dedicamos a estas cosas pensemos en lo que piensan los que nos ven y nos juzgan, la gente, y los pensadores que dicen la verdad sin temor..., porque suelen coincidir. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Elecciones primarias

Te pido tu voto

Desde hace ya muchos meses, cuando pensamos en poner en marcha esta maravilla que hemos llamado Vox, he imaginado desempeñar diversos papeles políticos, y no debo quejarme porque he tenido cierto protagonismo, y hasta puede que no lo haya hecho del todo mal. Sin embargo, nunca había pensado en ser eurodiputado, ni, por tanto, en presentarme a unas elecciones internas para formar la candidatura, como ahora estoy haciendo. He cambiado de opinión, y lo he hecho porque creo que mi presencia en las listas de Vox puede ayudar a muchas personas a votar nuestra lista, y ese es el consejo que me dio quien podía darlo. No es que yo sea una persona muy conocida, pero sí lo soy en algunos núcleos de voto que pueden, y deben, venir a Vox, y pienso que mi presencia ayudará. ¿A qué me refiero? Pues me parece obvio que el éxito de Vox, sacar bastante más de un eurodiputado, porque eso lo doy por descontado,  depende de que consigamos muchos votos, digamos, vergonzantes, de personas que, por circunstancias que es fácil imaginar, pueden votarnos sin necesidad de hacer alarde de darnos el voto. No olvidéis que, muchas veces, al votar a favor, también se vota en contra.

Por eso os pido el voto, porque creo que será bueno para Vox. No creo que hiciera mal papel en Bruselas, de conseguir el escaño, porque los filósofos tenemos una cierta capacidad de adaptación y yo, al menos en política, he sido muchas veces cocinero antes de fraile, como se puede ver en la pequeña autobiografía que se puede leer en la página web en que he colgado la parte de mis trabajos académicos sobre la que poseo derechos, de forma que pienso que podría contribuir a que el Parlamento Europeo haga su trabajo en pos de una Europa más coherente, más valiente, más liberal y menos anquilosada y burocrática.  Pero todo eso es menos importante que conseguir cerca de un millón de votos que pueden estar a nuestro alcance, si todos trabajamos bien. Yo voy a dar mi voto a quienes piense que pueden ayudar más a conseguirlo y, por fortuna, estoy seguro de que en esta lista seremos muchos. Es un gran motivo de orgullo competir en la lista interna de las primarias de Vox con personas tan valiosas. Ya sabéis, Vox populi, vox Dei, así que seguro que no os equivocáis eligiendo. Un abrazo y gracias por vuestro apoyo, 

domingo, 16 de marzo de 2014

Gobernantes y gobernados

De las peores cosas que ocurren cuando una democracia no funciona es que el juego político se convierte en un telón que tiende a ocultar los males del sistema, el hecho de que los gobernantes se sienten como una especie aparte y se olvidan de que su gobierno tendría que ser el del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, de que debieran estar, y no lo están, al servicio de la sociedad cuya legitimidad les ampara. La legitimidad de la democracia se convierte así en un escudo de la arbitrariedad, del egoísmo y de la corrupción, y los gobernantes empiezan a ver a los gobernados como una colonia a la que dominan y a la que tienen derecho a explotar. La política se convierte entonces en el arte del disimulo, en conseguir que los gobernados no caigan en la cuenta de las mil formas en que son explotados, olvidados y burlados por un mal gobierno, y en eso estamos.
Vox existe para recordar cosas absolutamente elementales, que no se trata de aumentar los impuestos sino de disminuir el gasto improductivo e inútil, que los gobernantes no tienen ninguna legitimidad por sí mismos, que el Estado no sirve para que unos cuantos puedan forrarse sino para servir eficaz y decentemente a objetivos comunes, y un sinfín de cosas que se han olvidado en la democracia española. Hay que rehacer por completo este edificio, y hay que empezar desde abajo, con Vox. 

sábado, 15 de marzo de 2014

En mi tierra, descubriendo eufemismos

Esta mañana, mientras desayunaba en Oviedo  a la espera del acto de presentación de Vox, mi enhorabuena a Ana María Álvarez y a Javier Jové porque salió de maravilla, he descubierto otro eufemismo oficial a la caza de ingenuos. En política, en mala política que es la más frecuente, los eufemismos están a la orden del día: se usan expresiones engañosas, naturalmente con intención de engañar. Por ejemplo, llamar al aborto interrupción voluntaria del embarazo, IVE, incluso, para mejor taparlo, es un eufemismo como una casa, porque quien aborta no interrumpe nada, ya que sólo se puede interrumpir aquello que se puede reanudar, y ya me dirán como se reanuda un embarazo, pero la cosa coló y eso siempre ayuda a disimular su dimensión dramática, a dar un paso más hacia ese disparate que es considerar que el aborto sea un derecho. Pero no quiero descubrir ese Mediterráneo de las mentiras sobre el aborto.
Mi descubrimiento de hoy va de impuestos, sí de que el Estado y sus múltiples máscaras nos arrebaten el fruto de nuestro esfuerzo. Es obvio que tiene que haber impuestos, pero los que creemos que deben ser los menos posibles, los compatibles con unos servicios cívicos esenciales, queremos que se llamen impuestos, que se sigan llamando impuestos para que se vea lo que son, algo que se nos impone. Pues bien, los expertos dispuestos a disimular  la borrachera impositiva de Montoro se han sacado de la manga un término que promete: ya no hablan de impuestos, sino de ingresos del Estado, como si el Estado fuese una actividad productiva, un negocio, y aunque ya sé que apara algunos es un negocio inmejorable, lo que quieren es que olvidemos de que el Estado nunca nos da nada que no nos haya quitado previamente. El Estado no tiene ingresos, nos impone sus gastos, y aunque sea lógico un cierto nivel de gasto, el ejército, la diplomacia, la Justicia, algunas actividades educativas y sanitarias, y poco más, lo que no podemos es consentir que se nos haga pensar que el Estado se gasta lo que ingresa, porque no es así, se gasta todo lo que nos quita directamente y lo que quitará a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos produciendo una deuda monstruosa. Nada de ingresos del Estado: impuestos, ¡y menos!

jueves, 13 de marzo de 2014

Era de temer

Me hago eco de lo que me cuenta mi amigo Rodrigo Álvarez de León, que sabe de estas cosas. Parece que la Comisión Lagares podría sugerir que  se establezca un tipo mínimo  para todas la CCAA, lo que  supondría un retroceso de nuestra normativa tributaria, por ejemplo en Madrid, algo parecido a igualarnos por abajo, en vez de por arriba. El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones son tributos  que carecen de razón de ser, porque obligan a tributar dos veces  por un mismo hecho. De nuevo, bajo la capa de una rebaja se nos administra una dosis mayor de impuestos. En Vox pensamos, por el contrario, que (punto 7 de nuestro Manifiesto) “La fiscalidad ha de ser una herramienta de dinamización de la economía y no ha de alcanzar nunca niveles confiscatorios que inhiban el ahorro y la inversión y desincentiven el trabajo y el esfuerzo”, pero esto, que es de sentido común, parece que se les olvida pronto a los políticos que se obstinan en disparar con pólvora del rey y en convertir a los ciudadanos libres en meros clientes, en personas dependientes, que es lo que les gusta.

martes, 11 de marzo de 2014

La verdad importa

Una de las paradojas de este mundo es que la abundancia de información puede matar el interés por la verdad, en especial cuando la verdad sea incómoda. Hace diez años ocurrió algo terrible, y lo insoportable se suele abrir paso mediante eufemismos y un sentido común más acomodaticio de lo corriente. Eso es parte de un pasado que tenemos que remediar, que no es separable de los defectos de nuestra democracia. En efecto, la verdad importa, y no puede haber consuelo si no se tiene suficiente: hay que exigirla, buscarla, no dejarse vencer ni convencer por los sucedáneos, ni por el interés de los mentirosos, y de los criminales. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Europa

Europa ha vuelto a quedar bastante en entredicho con todo lo de Ucrania y Crimea. Necesitamos una Europa más seria y constante, más creíble y más unida. Se trata de un objetivo difícil, como lo es cualquier innovación, pero para innovar hay que ir hacia adelante y distinguir lo que viene de lo que ya pasó. Sabemos o que no queremos repetir, pero no nos atrevemos todavía a dar un paso, y eso es miedo, un miedo tal vez inevitable pero que no ayuda a nada bueno, o a casi nada. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Vox da otro paso


En medio de una atmósfera de esperanza y de patriotismo, Vox ha dado hoy otro paso adelante al celebrar su primera Asamblea Extraordinaria inaugural o constituyente. Mas de mil afiliados de los casi cuatro mil que se han unido a nuestro proyecto en poco más de un mes, han asistido hoy con ilusión y con ganas a esta Asamblea. Son una pequeña parte de esa gran corriente subterránea y profunda que nos va a llevar en volandas a cambiar la situación política. Muchos se obstinan en mirar para otra parte, en negar la evidencia, conforme a una costumbre excesivamente extendida que da en creer que no existe aquello de lo que no se habla. Así les va a algunos, a cierta prensa y a ciertos políticos. De Vox se habla y se hablará, porque la democracia y la libertad son imparables cuando nos las tomamos en serio, y en Vox vamos en serio, ya está bien de libertades demediadas, de medias verdades, de eufemismos y engaños. Queremos que los que piensan como nosotros lo hacemos sean dignamente representados, que no se trate de ocultar ni nuestra decepción, ni nuestros desacuerdos, sobre todo porque no son solo nuestros sino de millones de españoles, dolidos, desencantados y, sobre todo, dispuestos a acabar con su subordinación a una política sin ambición y sin ideales. Vox no va a dejar las cosas como están, pretenden no enterarse, pero se  van a enterar. 

jueves, 6 de marzo de 2014

Democracia o, en su lugar, guerra civil en los partidos

La democracia interna en los partidos es, entre nosotros, un mandato constitucional y, también, una práctica completamente inexistente. Curiosamente, la ausencia de democracia interna no produce los efectos que serían lógicos, más que aparentemente. Las tensiones, los enfrentamientos, las divergencias no aparecen, pero están agazapadas y actúan, cómo no. La democracia es un sistema para unir esas diferencias y trenzarlas,  y cuando no se usa, las diferencias crecen, se hacen ásperas, se personalizan y consumen todas las energías de los políticos que acaban perdiendo completamente la relación con su misión fundamental, representar a otros, para dedicarse exclusivamente a defender lo suyo.
¿Se puede hacer un partido distinto? No sin intentarlo, pero debe ser posible aquí lo que ocurre con relativa naturalidad en otras partes del mundo, que los partidos sean útiles de los ciudadanos a los que representan y no pequeñas cohortes semimafiosas dedicadas al provecho propio, con olvido de todo lo demás. La verdadera rareza española está no en que no haya democracia interna en los partidos, sino en que los electores sigan siendo fieles a esa caricatura de la democracia, algo que deberá cambiar aunque la mera idea de que así suceda producirá sonrisas cínicas en muchos profesionales que se ocupan únicamente de que ocurra lo contrario. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

España en crisis

Hoy he estado en dos actos académicos importantes: en uno de ellos, sobre la crisis financiera, las previsiones de un economista jefe del servicio de estudios de un gran Banco no han podido ser más pesimistas: no recuperaremos el nivel de empleo de 2010 hasta, al menos el 2025, suponiendo un crecimiento del 2,5% anual, cosa que no esperan ni los más optimistas. En la tarde se presentaba un libro sobre Ortega, un autor brillante, claro, crítico, un patriota liberal. El contraste entre las ideas del homenajeado y el discurso de un alto cargo fue bastante patético. Hace 100 años Ortega diagnosticó males que siguen en píe, pero me parece que estamos todavía en manos peores, más pedantes y pretenciosas, que las que el maestro fustigaba en 1914. No creo ser pesimista, simplemente digo que hay muchos supuestos reyes que están en pelota, y, puestos a disculpar, puede que no lo sepan.

martes, 4 de marzo de 2014

El miedo a la libertad

Muchos españoles tienen miedo, se les ha acostumbrado a ello. Es un obstáculo importante para hacer una sociedad competitiva y, a la vez, amable, compasiva con los que sufren y no pueden con lo que les toca. Con el miedo no se ve claro, todo se confunde, y no se pueden hacer bien las cosas. Con el miedo no actuamos en libertad y la libertad de todos se va empequeñeciendo: hay que pedir permiso para todo y nada resulta natural y espontáneo. Es un viejo vicio de una sociedad mal acostumbrada y es algo que hay que combatir; no es tarea de un día, pero el ejemplo es esencial y alguien tiene que empezar a atreverse a hacer lo que no le dejan, a hablar de lo que piensa, a elegir lo que prefiere, a actuar conforme a su criterio y conciencia. El miedo es una cadena que hay que arrojar lejos, y es importante que los electores se den cuenta de que a quien deben temer es a su mismo miedo. 

domingo, 2 de marzo de 2014

Derecho de cita

Como la fuente se esconde, provisional y retóricamente, simulando salir del vientre de una ballena, la omitiré yo también, pero el objeto es inocultable, aunque el manantial sea ya tradicional, extremadamente moderado, claro y cortés:

"Nada puede soliviantar a un patriotismo que mira las cosas con alguna sutileza como la supervivencia de un gran partido exento de ideas políticas... Pensadores, luchadores, héroes formaron el partido porque necesitaban forjar un órgano a su idealismo, a su doctrina. Ahora acontece lo inverso: el partido se compone, en su inmensa mayoría, de gentes que no son otra cosa que miembros del partido. El partido no vive de ellos, ellos viven del partido. He aquí lo que es el partido: un recinto donde los últimos representantes de la España vieja se hacen fuertes contra la nueva opinión pública"
Siempre me han gustado las citas y las definiciones, de manera que me alegro de un diagnóstico tan certero, aunque ya tenga 100 años, pueda repetirse sin ningún cuidado, y sea quien sea el repetidor porque la verdad es la verdad aunque la diga el porquero y no Agamenón. La pregunta es: ¿serán los españoles valientes o preferirán seguir votando a esos suyos que todo lo han corrompido?