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martes, 11 de marzo de 2014

La verdad importa

Una de las paradojas de este mundo es que la abundancia de información puede matar el interés por la verdad, en especial cuando la verdad sea incómoda. Hace diez años ocurrió algo terrible, y lo insoportable se suele abrir paso mediante eufemismos y un sentido común más acomodaticio de lo corriente. Eso es parte de un pasado que tenemos que remediar, que no es separable de los defectos de nuestra democracia. En efecto, la verdad importa, y no puede haber consuelo si no se tiene suficiente: hay que exigirla, buscarla, no dejarse vencer ni convencer por los sucedáneos, ni por el interés de los mentirosos, y de los criminales. 

2 comentarios:

Fernando Mesa dijo...

Depende de quien me la cuente, a veces no quiero saber la verdad del que con sus actos está manchando la memoria de las victimas, ni me la creo. Solamente creo en la verdad de mis coreligionarios, ¡mi verdad o la de nadie!
Todas las organizaciones tratan de esconder esa verdad para, con otra verdad, tapar la incomoda verdad que puede suponer la perdida de apoyos, votos, credito social...
La verdad absoluta ¿la tendremos?
@fernmesa

José Luis González Quirós dijo...

No existe a nuestro alcance una verdad absoluta, y menos con asuntos de tan difícil comprensión, pero no cabe desechar que un buen montón de incongruencias y de pistas cegadas puedan significar algo distinto a lo que empieza a dar por hecho la mayoría, los políticos desde luego. El 11M no es un asunto en el que sea lógico decir que ya se sabe todo, aunque eso no autorice a dar por hecha la validez de cualquier hipótesis alternativa.