Página del autor

Pincha aquí si quieres ir a la página del autor

domingo, 2 de noviembre de 2014

La corrupción no es sistémica sino sintomática

La corrupción no es la causa de nada, sino la consecuencia de varios errores de fondo en la construcción de nuestro sistema político, errores que han sido aprovechados como caldo de cultivo para el latrocinio por muy buena parte de los que mandan. 

El primer error es creer que se puede improvisar una democracia sin promover una cultura democrática, que todo es cosa de leyes, cuando las leyes suelen servir, simplemente, para que el que tiene el poder se legitime más y se proteja mejor.

El segundo consiste en creer que basta con que los ciudadanos elijan para que haya democracia. No es posible que exista ninguna forma de democracia sin división de poderes y, en España, no existe apenas división de poderes, salvo, paradójicamente la que crean los partidos merced a la división territorial, justo la que menor interés general supone para todos. En especial, es inaplazable restablecer y fortalecer la independencia de la Justicia para que no pasen cosas como que el asaltante de la casa de Bárcenas ya esté en la cárcel, y que a Bárcenas, y a los de Gürtel, todavía no se sabe por qué se les va a juzgar, si es que se les acaba juzgando. Decir que la Justicia es lenta pero implacable es un sarcasmo. 

El tercer error es haber fortalecido al ejecutivo en detrimento del legislativo y haber puesto el legislativo en manos de los partidos, es decir de la presidencia del Gobierno. Milagroso es que no vayamos todavía peor.  Esto sólo lo puede arreglar una ley de partidos que los obligue a ser transparentes, internamente competitivos y democráticos, para que se pueda recuperar al menos parte de la independencia del legislativo respecto al Gobierno, cosa absolutamente esencial. No se trata de que haya que reformar toda la legislación electoral, pero sí de que es imprescindible corregir sus principales efectos negativos. Tiene sus riesgos, pero no puede haber nada que se considere una democracia si los legisladores tienen las manos atadas por el Gobierno.

El cuarto error es haber admitido un doble paradigma político: el gasto público es siempre bueno, y los controles democráticos se consideran siempre suficientes. Pues bien, el gasto público debe ser severamente limitado y vigilado, no podemos dilapidar el dinero de nuestros impuestos, y eso es lo que crea el caldo para que la corrupción pueda crecer en una atmósfera absolutamente opaca,  y además, hacen falta severísimos controles administrativos a cargo de funcionarios públicos independientes de los partidos y del poder político, el control de interventores profesionales. Cuando el Gobierno de Felipe González se cargó el control previo del gasto, sabía muy bien lo que hacía, abrir el grifo al desenfreno y, con ello, al descontrol y a la corrupción. Dicho sea de paso, por esta vía llegará la corrupción de Podemos, si no ha llegado ya, porque está claro que no piensan en otra cosa que en gastar más, controlándolo ellos.
Suplementos energéticos

4 comentarios:

Isidro Padilla dijo...

Yo creo que esta exposición es una verda a medias con la que cualquier persona con sentido común estará de acuerdo, pero con muchos matices. Desde mi punto de vista no es sólo sintomatica también es sistémica, una vez más se ha implantado el capitalismo salvaje en nuestro país, porque el sistema ya es susceptible de estos atropellos como ha demostrado en muchas.

En lo relativo al cantrol del gasto estoy de acuerdo a que hay que ser riguroso, aque lo que se ha producido es una estafa global a la ciudadanía, y luego se ha dicho que es porque el pueblo vivía por encima de sus posibilidades, lo cual es una mentira para justificar la estafa.

En este momento no tengo tiempo de profundizar el tema quizas encuentre un momento más apropiado y vuelva a desarrollarlo un poco más ampliamente.

Ahora sólo diré que no hay que tenerle miedo apodemos, lo que tenemos que hacer los ciudadanos es apoyarlo y controlarlo para que no haga lo que han hecho los partidos de la Transición, porque se ha abierto una única puerta, hasta el momento para corregir los problemas que han generado esta banda de ladrones que nos han gobernado durante más de 30 años. La solución está en PODEMOS, los ladrones nunca van a corregir lo que ellos han generado lo la única intención de robar la pueblo. Hay que destruir el bipartidismo y todo lo que pende de él, no hay otra solución, todo está podrido en este país y a podemos aun no le ha dado tiempo, así que tomemos la soberanía los ciudadanos y controlemos a PODEMOS desde el inicio. No hay cosa peor que un sistema político como el que tenemos actualmente, la metastasis está totalmente extendida y ahora sólo queda cambiar el sistema y ojalá que podamos lograrlo sin sangre, pero no será fácil.

José Luis Cerdán Vallejo dijo...

La fiscalización previa siempre ha existido en la Administración General del Estado (AGE) y sus Organismos Autónomos Administrativos. No se la cargó nadie, el resto de Organismo se auditaban a posteriores por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) y se enviaba la auditoría resultante al Tribunal de Cuentas, éste elaboraba la Cuenta Anual del Sector Público que finalmente la enviaba a su vez al Parlamento.

Isidro Padilla dijo...

Para José Luis Cerdán Vallejo: con todo el respeto Sr. Cerdán ¿quienes eran los que fiscalizaban y auditaban, los corruptos o los sobornados por el sistema corrupto?, aunque le diré una cosa me da igual quienes fueran ya que todo son corruptos. Ya no se nos puede engañar más sin el riesgo que quien lo hace reciba una ofensa.

José Luis Cerdán Vallejo dijo...

Sr. Padilla. Creo que me ha leído en vertical. Yo sólo le informaba a mi compañero J.L. Gonzáles Quirós que no había desaparecido nunca la fiscalización previa en la AGE y sus OO. AA. Administrativos.
En cuanto a la corrupción es difícil que la detecte la IGAE y TCC, ya que ellos auditan y fiscalizan las cuentas en blanco, las cuentas en negro no se auditan, las descubre la Fiscalía Anticorrupcion, la UDEF, la AEAT..